sábado, 5 de noviembre de 2016

CRIMEN Y CASTIGO -5ª PARTE -

CRIMEN Y CASTIGO


Anteriormente vemos a Raskolnikof desde el exterior, como espectadores, ahora entramos en su alma, conocemos su pensar y su sentir, su razón o su locura.Abre su alma en canal ante Sonia, buscando amparo y compañía.
Explicado el crimen, va desgranando las reflexiones, emociones, seguridades y dudas y cómo llega a la obsesión, a la íntima y total seguridad de tener que asesinar a Alena Ivanovna, vieja usurera.
Sonia, un ser puro y noble acoge el alma atormentada del joven y carga también con su cruz.
El antiguo acosador de la hermana de Raskolnikov, escucha, oculto, toda la confesión y así queda en gran suspense el desenlace de la novela para la sexta y última parte.
Dostoyevsky, en boca de un personaje, relata el discurso,de la corriente de pensamiento de moda del XIX. Son las mismas palabras que se pueden escuchar en algunos mítines de ahora.
CRIMEN Y CASTIGO. PDF
 NOTAS
1.-Había oído decir (Piotr Petrovitch), como todo el mundo, que en Petersburgo había progresistas, nihilistas y toda suerte de enderezadores de entuertos… lo que le llenaba de una intranquilidad exagerada y continua, eran las indagaciones que realizaban tales partidos. Sólo por esta razón había estado mucho tiempo sin decidirse a elegir Petersburgo como centro de sus actividades… De aquí que Piotr Petrovitch, apenas llegado a Petersburgo, procurase enterarse de las actividades de tales asociaciones: así, en caso de necesidad, podría presentarse como simpatizante y asegurarse la aprobación de las nuevas generaciones.
2.-Andrés Simonovitch era bastante necio. Su afiliación al partido progresista obedeció a un impulso irreflexivo. Era uno de esos innumerables pobres hombres, de esos testarudos ignorantes que se apasionan por cualquier tendencia de moda, para envilecerla y desacreditarla en seguida. Estos individuos ponen en ridículo todas las causas, aunque a veces se entregan a ellas con la mayor sinceridad.
3.-Había intentado exponerle el sistema de Furier y la teoría de Darwin… (antecesores del marxismo)
4.-Me lo contaron ayer: hace un mes o cosa así, usted (Andrés Simonovitch) golpeó a Catalina Ivanovna... ¡Así son sus convicciones! Usted dejó a un lado su feminismo por un momento. ¡Je, je, je! -¡No, ni mucho menos! lo que le han contado es una verdadera calumnia. Yo no hice más que defenderme. Ella se arrojó sobre mí con las uñas preparadas. Casi me arranca una patilla...Yo considero que los hombres tenemos derecho a defendernos.
5.-Sin embargo, esa muchacha (Sonia) comprende perfectamente muchas cosas. Por ejemplo se ha dado exacta cuenta de lo que supone la costumbre de besar la mano, mediante la cual el hombre ofende a la mujer, puesto que le demuestra que no la considera igual a él.
6.- Ahora analicemos tan sólo la cuestión de los cuernos. Le confieso que es mi tema favorito. Esta expresión baja y grosera difundida por Pushkin no figurará en los diccionarios del futuro. Pues, en resumidas cuentas, ¿qué es eso de los cuernos? ¡Oh, qué aberración! ¡Cuernos...! ¿Por qué? Eso es absurdo, no lo dude. La unión libre los hará desaparecer. Los cuernos no son sino la consecuencia lógica del matrimonio legal, su correctivo, por decirlo así..., un acto de protesta... Mirados desde este punto de vista, no tienen nada de humillantes. Si alguna vez..., aunque esto sea una suposición absurda..., si alguna vez yo contrajera matrimonio legal y llevara esos malditos cuernos, me sentiría muy feliz y diría a mi mujer: « Hasta este momento, amiga mía, me he limitado a quererte; pero ahora lo respeto por el hecho de haber sabido protestar...
7.-Catalina Ivanovna no era de esas personas que se aturden ante la desgracia. Los reveses de fortuna podían abrumarla, pero no abatir su moral ni anular su voluntad.
8.-« ¿Es necesario que revele que maté a Lisbeth?»
9.-Lo extraño era que, al mismo tiempo que se hacía esta pregunta, estaba convencido de que le era imposible no sólo eludir semejante confesión
10.--¿A qué viene hacer esas preguntas absurdas? -repuso Sonia con un gesto de desagrado.- Dígame: ¿dejaría usted que Lujine viviera y pudiese cometer sus desafueros? ¿Es que ni siquiera tiene valor para tomar una decisión en teoría?
11.--(Sonia) Yo no conozco las intenciones de la Divina Providencia. ¿Por qué me interroga sobre hechos que no existen? ¿A qué vienen esas preguntas inútiles? ¿Acaso es posible que la existencia de un hombre dependa de mi voluntad? ¿Cómo puedo erigirme en árbitro de los destinos humanos, de la vida y de la muerte?
 Si hace usted intervenir a la Providencia divina, no hablemos más -dijo Raskolnikof en tono sombrío.
12.-De súbito, una extraña y sorprendente sensación de odio hacia Sonia le traspasó el corazón. Asombrado, incluso aterrado de este descubrimiento inaudito, levantó la cabeza y observó atentamente a la joven. Vio que fijaba en él una mirada inquieta y llena de una solicitud dolorosa, y al advertir que aquellos ojos expresaban amor, su odio se desvaneció como un fantasma.
13.--Para saber lo que sé -dijo Raskolnikof, cuya mirada seguía fija en la de ella, como si no tuviera fuerzas para apartarla-, es necesario que esté «ligado» a «él»... Él no tenía intención de matar a Lisbeth... La asesinó sin premeditación... Sólo quería matar a la vieja... y encontrarla sola... Fue a la casa... De pronto llegó Lisbeth..., y la mató a ella también.
14. -No lo comprendo, Sonia. Me abrazas y me besas después de lo que te acabo de confesar.
-No sabes lo que haces.
Ella no le escuchó. Gritó enloquecida: Como tú! Y prorrumpió en sollozos  Pero cómo es posible que un hombre como usted cometiera...? Además, ¿por qué?
-Para robar, Sonia, respondió Raskolnikof con cierto malestar.
-En cuanto al dinero de la vieja, ni siquiera sé si tenía dinero,dijo en voz baja , vacilando.
Sonia le escuchaba ávidamente.
-Pero ¿por qué, si mató usted para robar, según dice..., por qué no cogió nada? -dijo la joven vivamente, aferrándose a una última esperanza.
-No lo sé.
15.-Pero dime: ¿por qué? ¿Por qué no he tenido valor para llevar yo solo mi cruz y he venido a descargarme en ti, pidiéndote que sufras conmigo, ya que esto me servirá de consuelo?
16.-¿Cómo puedes amar a un hombre tan cobarde?
17.-¿Acaso no sufres tú también? –exclamó Sonia.
18.-Otra vez se apoderó del joven un sentimiento de ternura.
19.-Sonia, yo soy un hombre de mal corazón. Tenlo en cuenta, pues esto explica muchas cosas. Precisamente porque soy malo he venido en tu busca. Otros no lo habrían hecho, pero yo... yo soy un miserable y un cobarde.
20.-He aquí cómo ocurrieron las cosas. Yo quería ser un Napoleón: por eso maté. ¿Comprendes?
21.-Al fin y al cabo, Sonia, yo no he dado muerte más que a un vil y malvado gusano.
22.-Ese gusano era una criatura humana.
23.-No, no es eso. Lo que sucede..., sí, esto es..., lo que sucede es que soy orgulloso, envidioso, perverso, vil, rencoroso y..., para decirlo todo ya que he comenzado..., propenso a la locura. Acabo de decirte que tuve que dejar la universidad. Pues bien, a decir verdad, podía haber seguido en ella. Mi madre me habría enviado el dinero de las matrículas y yo habría podido ganar lo necesario para comer y vestirme
24-.Ya sabes, Sonia, que el alma y el pensamiento se ahogan en las habitaciones bajas y estrechas.
25-."Ya que ves la estupidez de los demás, ¿por qué no buscas el modo de mostrarte más inteligente que ellos?" (Raskolnikov)
26-.Y ahora sé que quien es dueño de su voluntad y posee una inteligencia poderosa consigue fácilmente imponerse a los demás hombres;
27-.Sonia comprendió que aquella trágica doctrina constituía su ley y su fe.
28-.Créeme que yo no sabía que el hecho de interrogarme a mí mismo acerca de mi derecho al poder demostraba que tal derecho no existía, puesto que lo ponía en duda.
29-.Compréndeme... Si tuviera que volver a hacerlo, tal vez no lo haría...
30-.El sol se ponía. Desde hacía algún tiempo,Raskolnikof experimentaba una angustia completamente nueva, no aguda ni demasiado penosa, pero continua e invariable. Presentía largos y mortales años colmados de esta fría y espantosa ansiedad. Generalmente era al atardecer cuando tales sensaciones cobraban una intensidad obsesionante.
31.-Svidrigailof se llevó a Raskolnikof a un rincón más apartado. Rodia no podía ocultar su curiosidad.
32.-De todo esto, del entierro y de lo demás, me encargo yo. Ya sabe usted que tengo más dinero del que necesito. Llevaré a Poletchka y sus hermanitos a un buen orfelinato y depositaré mil quinientos rublos para cada uno. Así podrán llegar a la mayoría de edad sin que Sonia Simonovna tenga que preocuparse por su sostenimiento. En cuanto a ella, la retiraré de la prostitución, pues es una buena chica, ¿no le parece? Ya puede usted explicar a Avdotia Romanovna en qué gasto yo el dinero.

                                             Fiódor Dostoyevsky 1821 -1881

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