jueves, 3 de noviembre de 2016

CRIMEN Y CASTIGO - 4ª PARTE

                     CRIMEN Y CASTIGO

RESUMEN 
“No hay hombre tan malo, que no tenga algo bueno..”.  
Mientras, el juez Porfirio Petrovitch juega con el criminal al ratón y al gato,    vemos la parte honesta, buena, desprendida del asesino Raskonikof. Ama a su madre y hermana y al separse de ellas las deja al cuidado de su buen amigo Rasumikhine. Demuestra compasión ante la desgraciada Sonia, joven de dieciocho años, obligada a prostituirse para dar de comer a sus hermanos y madrastra. Impide que su hermana Dunia Romanovna se case, para ayudar a la familia, con Piotr Petrovitch, un indeseable, …Es sensible al dolor humano en general…
El autor dibuja la miseria de la sociedad de San Petersburgo, realzando la dignidad humana que algunos mantienen icluso en la pobreza extrema 
Dostoyevsky, ingeniero militar con grado de subteniente del ejercito del Zar, hace una especie de cameo en el personaje del juez instructor: “Soy un enamorado de las cosas militares, y mis lecturas predilectas son aquellas que se relacionan con la guerra... Verdaderamente, he equivocado mi carrera. Debí ingresar en el ejército. No habría llegado a ser un Napoleón, pero sí a conseguir el grado de comandante (Porfirio Petrovitch)”
CRIMEN Y CASTIGO. PDF
NOTAS
1.-La razón es esclava de la pasión, y era yo el primer perjudicado por ella...
2.-Aquí, al menos, podemos acusar a los demás de todos los males y justificarnos a nuestros propios ojos.
3.-Sus jactancias se debían a que en ningún momento se había imaginado que dos mujeres solas y pobres pudieran desprenderse de su dominio. Este convencimiento estaba reforzado por su vanidad y por una ciega confianza en sí mismo. Piotr Petrovitch, salido de la nada, había adquirido la costumbre casi enfermiza de admirarse a sí mismo profundamente. Tenía una alta opinión de su inteligencia, de su capacidad, y, a veces, cuando estaba solo, llegaba incluso a admirar su propia cara en un espejo. Pero lo que más quería en el mundo era su dinero, adquirido por su trabajo y también por otros medios.
4.-El encanto de una esposa adorable, culta y virtuosa al mismo tiempo podía adornar su vida maravillosamente, atraerle simpatías, crearle una especie de aureola... Y todo esto se había venido abajo.
5.-pero ahora,si verdaderamente me queréis, renunciad a mí.
6.-Se miraron en silencio. Rasumikhine se acordaría de este momento toda su vida. La mirada ardiente y fija de Raskolnikof parecía cada vez más penetrante, y Rasumikhine tenía la impresión de que le taladraba el alma.De súbito, el estudiante se estremeció. Algo extraño acababa de pasar entre ellos. Fue una idea que se deslizó furtivamente; una idea horrible, atroz y que los dos comprendieron... Rasumikhine se puso pálido como un muerto.-¿Comprendes ahora? preguntó Raskolnikof con una mueca espantosa-.
7.-Sólo pide justicia... Es pura. Cree que la justicia debe reinar en la vida y la reclama... Ni por el martirio se lograría que hiciera nada injusto. No se da cuenta de que la justicia no puede imperar en el mundo y se irrita... Se irrita como un niño, exactamente como un niño, créame... Es una mujer justa, muy justa.
8.-¡Hace tanto tiempo que no tiene vestidos ni nada...! Nunca pide nada a nadie. Tiene mucho orgullo (Catalina Ivanovna)   y prefiere dar lo que tiene, por poco que sea.
9.-De pronto se inclinó, (Rakolnicof) bajó la cabeza hasta el suelo y le besó los pies. Sonia retrocedió horrorizada, como si tuviera ante sí a un loco. Y en verdad un loco parecía Raskolnikof.
-¿Qué hace usted? -balbuceó. Se había puesto pálida y sentía en el corazón una presión dolorosa.
 Él se puso en pie. -No me he arrodillado ante ti, sino ante todo el dolor humano -dijo en un tono extraño.
10.-Experimentaba una sensación extraña (Raskolnikof), casi enfermiza, mientras contemplaba aquella carita pálida (de Sonia), enjuta, de facciones irregulares y angulosas; aquellos ojos azules capaces de emitir verdaderas llamaradas y de expresar una pasión tan austera y vehemente; aquel cuerpecillo que temblaba de indignación. Todo esto le parecía cada vez más extraño, más ajeno a la realidad.
11.-Las líneas se entremezclaban ante sus velados ojos, pero ella podía seguir leyendo porque se dejaba llevar de su corazón
12.-Ahora no tengo a nadie más que a ti –dijo Raskolnikof-. Vente conmigo. He venido por ti. Somos dos seres malditos. Vámonos juntos.
 -¿Irnos? ¿Adónde? -preguntó aterrada (Sonia),dando un paso atrás.
-¡Yo qué sé! Yo sólo sé que los dos seguimos la misma ruta y que únicamente tenemos una meta.
 -No entiendo -balbuceó Sonia.
-Ya entenderás más adelante. Tú has obrado como yo.Tú también has cruzado la línea. Has atentado contra ti; has destruido una vida..., tu propia vida, verdad es, pero ¿qué importa?
13.-Él no huirá, no solamente porque no tiene adónde ir, sino porque me pertenece psicológicamente... ¡Je, je! ¿Qué me dice usted de la expresión? No huirá porque se lo impide una ley de la naturaleza. ¿Ha visto usted alguna vez una mariposa ante una bujía? Pues él girará incesantemente alrededor de mi persona como el insecto alrededor de la llama. La libertad ya no tendrá ningún encanto para él. Su inquietud irá en aumento; una sensación creciente de hallarse como enredado en una tela de araña le dominará; un terror indecible se apoderará de él. Y hará tales cosas, que su culpabilidad quedará tan clara como que dos y dos son cuatro.
14.-La realidad y la naturaleza, señor mío, son cosas importantísimas y que reducen a veces a la nada el cálculo más ingenioso.
15.-«Ya no hay más que pruebas de doble sentido», se dijo Raskolnikof, y salió de su habitación reconfortado.
«Ahora, a continuar la lucha» se dijo con una agria sonrisa mientras bajaba la escalera. Se detestaba a sí mismo y se sentía humillado por su pusilanimidad.


                                        Fiódor Dostoyevsky 1821 - 1881

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